Dos nombres y una fecha
Con eso basta para empezar.
Lo demás (el lugar, la música, quién se sienta al lado de la tía Carmen) lo vamos decidiendo juntos.
Cuatro maneras de decir sí…
La gran boda
Todos los que importan en un mismo sitio, y un día que fluye de la ceremonia al último baile sin que nadie mire el reloj.
Micro-boda
Treinta invitados como mucho. Una mesa larga, conversaciones de verdad y tiempo para estar con cada uno.
Ceremonia simbólica
Sin trámites ni fórmulas fijas: el rito lo escribimos juntos, con las palabras que elijáis.
Renovación de votos
Volver a decir sí con veinte, treinta o cincuenta años de motivos.
…y una quinta, solo para dos
La fuga
Nadie lo sabe todavía. Ni vuestras madres, ni el grupo de amigos.
Un amanecer en la sierra, una cala en noviembre o el banco donde os disteis el primer beso. Vosotros dos, alguien que oficie y alguien que lo fotografíe. Yo me encargo del resto y guardo el secreto.
Os devuelvo casados. La noticia, y la fiesta si la queréis, ya llegarán.
¿Cuánto queréis delegar?
Solo el día
Lo tenéis todo organizado y queréis disfrutarlo. Entro un mes antes, repaso cada detalle con los proveedores y ese día lo dirijo yo.
Una parte
Tenéis el lugar, o la fecha, o el fotógrafo, y os falta el resto. Completo lo que falta y llevo el calendario y el presupuesto.
Todo
Empezamos con un café y una hoja en blanco. Busco el lugar, elijo con vosotros cada proveedor y coordino hasta el último detalle.
¿Tenéis fecha?
Aunque solo sea el mes, la estación o una corazonada.
Escribidme y en 48 horas os respondo con una primera propuesta.
