Experiencias

Algunas cosas solo pasan
cuando estamos todos

La sobremesa que acaba siendo un fin de semana.
La casa del pueblo con las ventanas abiertas otra vez.
La noche en que el tío cuenta, por fin, qué pasó en el 82.

Cuatro excusas para juntarse

Cenas con historia

Cenar en un palacio y descubrir quién durmió allí. O en el barrio de tu infancia, con el panadero de entonces como invitado sorpresa. O alrededor de la receta de la bisabuela, contada por quien mejor la recuerda.

Reencuentros

Los primos que ya tienen hijos que no se conocen entre sí. La pandilla del instituto repartida por medio mundo. Volver a juntaros es más fácil de lo que parece: yo me encargo del sitio y de encontrar un día que os venga bien a todos, que ya tiene mérito; vosotros, de traer las fotos de entonces.

Escapadas en grupo

Cuatro familias, una casa grande y un fin de semana sin mirar el móvil. Yo me peleo con las reservas; vosotros, por la última croqueta.

Sorpresas

Llevas tiempo pensando en algo para alguien y no sabes cómo hacerlo. Cuéntamelo bajito: el plan, la logística y el secreto corren de mi cuenta.

Y lo que más me gusta hacer

La memoria sonora

¿Te acuerdas de cómo sonaba
la risa de tu abuelo?

Las fotos guardan las caras, pero las voces se escapan.
Por eso las grabo: la abuela contando cómo conoció al abuelo, los tíos discutiendo qué pasó de verdad aquel verano, ese acento que ya solo conserva una persona de la familia.

Lo convierto en un pequeño relato sonoro,
para escucharlo esta noche y dentro de cincuenta años.

Las fotos enseñan cómo éramos.
Las voces, quiénes éramos.

«A ver si nos vemos»

Lo decimos en cada despedida y casi nunca pasa.
Escríbeme y esta vez, que pase.