Lo mejor de una empresa
no sale en la memoria anual

Sale en la cena de Navidad, en la despedida de quien se jubila,
en la anécdota del primer año que todos conocen.
Esas celebraciones también merecen hacerse bien.

Celebrar a las personas, no a la marca

Jubilaciones y despedidas

Treinta años en la misma casa merecen algo más que una tarta en la sala de reuniones. Compañeros, familia y las historias que solo conocen los de dentro.

Navidad y fin de temporada

La cena de cada año, pero en un sitio que nadie esperaba y con un plan que haga que la gente se quede hasta el final por gusto.

Días de equipo

Una jornada fuera de la oficina para equipos pequeños. Sin dinámicas de manual: buena mesa, un lugar con encanto y tiempo para hablar de algo que no sea trabajo.

Aniversarios de casa

Los veinticinco o los cincuenta años de una empresa familiar, celebrados con la plantilla, los jubilados y las familias. Sin prensa y sin discursos de cartón piedra.

Y para las empresas con historia

La memoria sonora de la empresa

¿Quién se acuerda de cómo empezó todo?

Los fundadores contando el primer pedido. El veterano que recuerda la primera oficina.
La anécdota que se repite en cada comida de Navidad y que nadie ha escrito nunca.

Lo grabo y lo convierto en un relato sonoro: para un aniversario, para un relevo generacional o para que quien llegue mañana sepa de dónde viene la casa.

¿A quién queréis celebrar?

Cuéntame cuántos sois, qué os gustaría celebrar y más o menos cuándo.
En 48 horas te respondo con una primera idea.