Momentos

No hace falta una boda
para celebrar

Basta con un motivo.
Un aniversario, una pregunta que todavía no se ha hecho,
alguien a quien nunca le dijimos gracias.

Cuatro motivos para reunir a los tuyos…

La pedida

Llevas semanas ensayando la frase. Yo me ocupo del lugar, de la luz y del fotógrafo escondido. Tú, de no temblar demasiado.

Aniversarios

Las bodas de plata de tus padres, el décimo año juntos o, simplemente, porque sí. La sorpresa para ellos; el reto, para mí.

Cumpleaños redondos

Los cuarenta que piden algo más que una cena. Los noventa de la abuela con toda la familia alrededor.

Despedidas

Recordar a quien se ha ido celebrando cómo vivió: con su música, sus platos favoritos y las anécdotas que mejor lo cuentan.

…y uno que casi nadie se atreve a organizar

El homenaje en vida

¿Cuándo fue la última vez que le dijiste a alguien
todo lo que significa para ti?

Un homenaje en vida es esa conversación pendiente convertida en una tarde.
Los suyos reunidos, cartas leídas en voz alta, un vídeo con quienes viven lejos, y la persona homenajeada en el centro, escuchándolo todo.

Al terminar, siempre hay alguien que pregunta: «¿Por qué no hicimos esto antes?».

¿A quién quieres sorprender?

Cuéntame quién es, qué le haría ilusión y cuándo te gustaría hacerlo.
En 48 horas te respondo con una primera idea.